Rejas negras
Cadenas aceradas atáronles las manos,
rostros angustiados miraban el vacío,
manos temblorosas atrapaban esperanzas
y ratas malolientes les hacían compañía.
Nostalgias que se esfuman en sus mentes cansadas
ilusiones brotadas de áridas memorias
un conjunto abstracto de melancolías
inunda a los seres que las rejas atrapan
quitándoles de a poco la vida día a día.
El frío que se siente en el aire que respiran
ha entumecido sus cuerpos helándoles la sangre
añoran la tibieza de unos leños prendidos
o una sopa caliente que aniquile su hambre.
La agustia de los suyos se sintió desde lejos
de plegarias lastimeras los cielos se llenaron
sus padres, sus esposas, sus novias, sus hermanos
caminan suplicantes detrás de sus verdugos.
Señor!, no han hecho nada. No han robado
no han mentido ni de la vida han privado
a ningún ser de la tierra ni del aire, ni los mares.
¿Por qué se les castiga quitándoles lo amado,
lo hermoso y la esperanza de un mañana naciente,
para forjar ideales en tierras palpitantes
bañadas por corrientes de aguas cristalinas
y saquen de su vientre los frutos anhelados?...
tu, tú has sentido el frío de los hierros,
el claustro de las rejas y el temblor en las manos
la amenaza de fusíles y el sonar de cañones,
arrancar de tu vida el alma en jirones
y prender en tu pecho una bandera blanca,
que diga silenciosa : “Ya todo ha terminado”.
(a alguien cercano, lejano a la vez)
rostros angustiados miraban el vacío,
manos temblorosas atrapaban esperanzas
y ratas malolientes les hacían compañía.
Nostalgias que se esfuman en sus mentes cansadas
ilusiones brotadas de áridas memorias
un conjunto abstracto de melancolías
inunda a los seres que las rejas atrapan
quitándoles de a poco la vida día a día.
El frío que se siente en el aire que respiran
ha entumecido sus cuerpos helándoles la sangre
añoran la tibieza de unos leños prendidos
o una sopa caliente que aniquile su hambre.
La agustia de los suyos se sintió desde lejos
de plegarias lastimeras los cielos se llenaron
sus padres, sus esposas, sus novias, sus hermanos
caminan suplicantes detrás de sus verdugos.
Señor!, no han hecho nada. No han robado
no han mentido ni de la vida han privado
a ningún ser de la tierra ni del aire, ni los mares.
¿Por qué se les castiga quitándoles lo amado,
lo hermoso y la esperanza de un mañana naciente,
para forjar ideales en tierras palpitantes
bañadas por corrientes de aguas cristalinas
y saquen de su vientre los frutos anhelados?...
tu, tú has sentido el frío de los hierros,
el claustro de las rejas y el temblor en las manos
la amenaza de fusíles y el sonar de cañones,
arrancar de tu vida el alma en jirones
y prender en tu pecho una bandera blanca,
que diga silenciosa : “Ya todo ha terminado”.
(a alguien cercano, lejano a la vez)
