como iba yo a saber?
Si, era una de esas noches donde buscas hasta la mas riducula excusa para tomarte una cerveza (chela) y como buen rockero comprar las mas baratas. Compramos, si, bien digo por que una cerveza de a dos es mucho mejor, mi compañero es el "tipico" personaje con un bisabuelo que tiene una plaza con su nombre en Alemania, te recuerda peliculas como "La princesa prometida", escucha grupos como "Audioslave" y que no se lava el pelo a menudo. Esa noche Ernesto Feuerhake, (esta bien escrito?), el que por aquellos dias era mi compañero de aventuras y de viajes, bebio junto a mi un par de cervezas (para variar).
Luego de charlar y charlar y de darle rumbo a la embriagez, acabamos con el rock&roll en botella y nos dirijimos rumbo a la av. Alemania a probar la nueva "camarita" de mi compañero. Mientras caminabamos, yo babeaba con el jugetito nuevo este, sacando "barridos" que tanto me gustan.
Nos sentamos a descansar, por inercia, en el lugar que es practicamente la mitad del camino entre la casa de mi compañero y a la mia, notamos la precencia canina a nuestro alrededor, mientras yo pensaba lo facil que seria que atropellaran a uno de estos canes -estoy seguro que mi compañero pensaba de igual forma-.
Me pare y enfoque a un auto que venia a una velocidad considerable, cuando una milesima de segundo despues...plaf! boom! crash! blam! (no es un capitulo de Batman)...pero si, una perrita cruzaba la calle descuidadamente reboloteando con sus compañeros canes, mientras que el auto no tenia compacion de su descuido pasandole por encima sin piedad. Un segundo despues tome otra fotografia lo mas rapido que pude -esta vez con flash- pero ya no habia alcanzado a fotografiar a la perrita en su desafortunado encuentro con las ruedas. No sabiamos que hacer, en realidad, no teniamos mucho que hacer, el can, se retorcia de dolor, mientras mis parpados desaparecian al ver semejante suceso. Depronto un fulano con una escoba, aparecio de la nada, y como una especie de verdugo tomo a la perrita por las patas traseras, hacia el ultimo lugar de su vida (la orilla de la calle), sus compañeros se dispersaron como por arte de magia, preguntandose lo mismo que nosotros. Solo uno se acerco, justamente nuestro primer compañero can, pero no quiero referirme a sus actos frente a esta situacion.
Nos acercamos a fotografiarla en su agonia mientras que se me acababa la memoria de la camara, hubo mucho silencio, mi compañero estaba completamente ensimismado observando los retorcijones y el liquido rojo saliendo de todas partes, lo recuerdo tan bien...lamentablemente.
Si, fue una de esas noches, donde buscas y buscas una escusa para una inocente cerveza y rock&roll´ear, pero terminas encontrando muchas excusas para leer a Cioran. Me hubiese gustado mucho haber sacado la foto una milesima de segundo despues, en el momento preciso del suceso, pero "como iba yo a saber?"

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home